domingo, 12 de abril de 2015

PREMIOS BÚHO 2012

                 -Libro "Sobrarbe, testigo directo", de                                              EDICIONES FERNANDO BIARGE.
                 -D. Emilio BENEDICTO GIMENO                               
                       (Bibliotecario de Calamocha).
                          -Mª DOLORES TOLOSA
                      -Librería ANTÍGONA (Zaragoza)
                              -D. Ángel GUINDA
                            -TRANVÍA TEATRO



                                  GLOSAS





FERNANDO BIARGE
POR José Luis DE ARCE

Fernando Biarge es un hombre aragonés, altoaragonés para ser más precisos, que nació en Huesca a comienzos de los cuarenta. Cuando se le propuso en el seno de la Junta Directiva de la Asociación para recibir este año el premio BUHO, nos dimos cuenta de que este hombre debió haber sido premiado hace mucho tiempo, pues méritos le sobraban para ello. Me atrevo a pedirle disculpas, en nombre de la Asociación, por haber tardado tanto tiempo en reconocer su prolongado, valioso y extenso trabajo, pero ya saben ustedes que amén de que errar es humano, no es menos cierto que en la ya larga nómina de premios BUHO son merecedores todos los que están, pero no están todos los que son. Uno de estos  que no estaba en la lista hasta hoy es Fernando Biarge, y nada nos agradaría más que poder dejar resuelta esta pequeña injusticia a partir de ahora.

Ya saben todos ustedes que una de las líneas que inspiran nuestros premios BUHO es la de reconocer algún hecho destacado, en materia de libros y todo su entorno cultural, que se haya producido en Aragón en el año anterior. Pues bien, el año pasado tuvo lugar la presentación de este libro, SOBRARBE, un hermoso libro de fotos y textos, del que es autor Fernando Biarge. Por sí mismo, este hecho hubiera bastado  para justificar nuestro premio; pero es que en el caso de Fernando Biarge se acumula tal conjunto de circunstancias y merecimientos que los amigos del Libro debemos lamentar nuestro retraso en traer a este hombre y a su obra a nuestros premios. Hagamos como en los Oscar: premios una trayectoria, o si lo prefieren, a toda una vida.

Porque larga y fecunda es la vida de Fernando. Fotógrafo, hombre de empresa y escritor, con una breve escapada a la política local en el Ayuntamiento y en la Diputación de Huesca, tiene en su haber una ingente producción fotográfica y literaria desde que en 1963 empieza a dedicarse a la fotografía; es tan grade su afición que su archivo cuenta hoy con más de CIEN MIL diapositivas, gran parte de las cuales están distribuidas a lo largo y ancho de numerosos libros ilustrados que el mismo ha escrito y publicado y otros en que ha sido coautor o colaborador. Fíjense ustedes, si es verdad aquéllo de que una imagen vale más que mil palabras, los millones de palabras que Fernando Biarge ha vertido en sus libros con sus imágenes. Aunque él mismo hace un sintético resumen de su trabajo en su currículum diciendo que ha escrito 28 obras, ha sido coautor en otras 17 y ha publicado 6.124 páginas; tiene 8258 fotografías publicadas y ha colaborado con sus fotos en 172 libros y en 87 artículos de revistas. Y ha producido 13 audiovisuales.Realmente abrumador.

Y si rastreamos en los títulos y contenidos de sus obras es donde verdaderamente apreciamos los valores y principios que han guiado siempre a este hombre: su gran capacidad de trabajo y estudio y el inequívoco  y persistente amor a su tierra, puesto de manifiesto en los temas sobre los que ha puesto su mirada a través de las lentes de sus cámaras: Peña Guara, Añisclo, Los Montes Malditos, el Alto Aragón, Ordesa, Monte perdido, Valle de Tena, Tierra de Bisecas, Sobrarbe, Huesca… y en los que ha profundizado para descubrir y describir con apasionada pluma costumbres, paisajes, arquitectura popular, religiosa, militar y civil; senderos, gargantas, barrancos, cañones, creencias, signos y ritos, trabajos agrícolas y ganaderos, las tareas domésticas, ibones, simas y cuevas, grandes picos pirenáicos, ferias y mercados, ropas del arcón, carros y caballerías… en fin, una verdadera enciclopedia  en la que está toda Huesca, todo el Pirineo, todo el alto aragón, esa tierra de sus desvelos; un compendio gigantesco de saberes y conocimientos en los que las imágenes  acompañan siempre a las palabras, con un toque de ternura, de suavidad, como envolviéndolas en un cálido y amoroso ambiente, poniendo siempre la técnica al servicio de la intencionalidad expresiva para que sea esta, la expresión, la que impacte al lector o a quien hojee despaciosamente las espléndidas páginas de todos estos libros, numerosos libros, fuentes indispensables que son sin duda uno de los legados más importantes y valiosos para quienes deseen acercarse a estudiar, recorrer o simplemente contemplar cualquier recóndito rincón del Alto Aragón.

Otras muchas cosas se podrían decir de Fernando Biarge, de sus trabajos y aportaciones al mundo de la fotografía en congresos, exposiciones y publicaciones diversas, que redondearían un perfil profesional de primer orden. Algunos premios, muchos menos sin duda que los merecidos, jalonan también el decurso vital de Fernando.

Por eso, y como testimonio de admiración por una obra enhebrada a una vida; como reconocimiento a la tenacidad en un empeño y como agradecimiento, como aragoneses, a una generosa y amplísima obra de difusión de cosas de nuestra tierra, los Amigos del Libro hemos querido traer este año aquí a Fernando Biarge y pedirle que acepte el premio BUHO que le entregamos con un enorme respeto.


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EMILIO BENEDICTO GIMENO
por José Mª SERRANO

           
            Buenas tardes:

            Les invito a dar un paseo por Calamocha. No teman, pues no vamos a encontrarnos con los treinta grados bajo cero que se registraron allá por el año 1963, y que todavía hoy sigue siendo el récord de España en zonas pobladas.
            Calamocha, junto al río Jiloca, cuenta actualmente con alrededor de 4.000 habitantes, siendo una cabecera de rango supracomarcal con  población creciente, que comprende 40 municipios.
            Ya estamos recorriendo sus calles. Después de pasar por la Calle Real nos encontramos  ahora en La Plaza del Peirón, al pie del monumento de San Roque, su perro y El Bailador, erigido en conmemoración de las fiestas de la Asunción de la Virgen y San roque. En la Plaza de España se halla la iglesia de la Asunción, y no tardamos en llegar al Paseo de San Roque, donde se ubica la Biblioteca Municipal de Calamocha;  allí nos aguarda su bibliotecario Emilio Benedicto, con 20 años de  profesión. Nos llama la atención la habilidad y la soltura con que maneja los libros; se ve enseguida que está familiarizado con ellos.    
            A los Amigos del Libro nos encantan las bibliotecas y nos gusta saber datos acerca de ellas. Emilio contesta a nuestras preguntas amablemente. No nos conocíamos y en un principio se muestra cauto, pero en unos minutos nos hacemos amigos.
            Alrededor de 12.000 volúmenes llenan  las estanterías de la biblioteca  a disposición de los lectores, cuyo nivel cultural, según su bibliotecario, es satisfactorio.   El número de socios asciende a más de mil; una cuarta parte de la población, lo cuál no está nada mal.   
            ¿Acuden los niños asiduamente a la biblioteca? Le preguntamos aguardando su respuesta con interés. Nos confirma que sí. Los más pequeños van acompañados por sus padres  para disfrutar de sus lecturas favoritas, que son los libros de aventuras y los cuentos tradicionales, es decir,  lo que nos gustaba a nosotros cuando éramos niños. Los adultos prefieren las novedades, y van con mayor profusión en invierno, cuando pueden leer cómodamente, acogidos por la buena calefacción, nos explica Emilio con una sonrisa. La biblioteca tiene también filmoteca, y es el interés del bibliotecario, al igual que hace con los libros,  dotarla de películas interesantes, a pesar de que sabe que tienen menos demanda que las novedosas de escasa calidad pero que la publicidad mediática se encarga de encumbrar a podios inmerecidos.
            Sin embargo, no todo son facilidades en el día a día de Emilio. Por un lado está la crisis, limitadora de presupuestos, que extendiéndose como una mancha de aceite, nos afecta a todos. Por otro, existen ciertas incomprensiones poco fundadas por parte de algunos, que parecen mostrar gran interés en socavar el buen hacer de los demás.

            Pero el bibliotecario de la Biblioteca Pública de Calamocha, es un buen profesional y pone su mayor empeño en, a pesar de todo, tratar de conseguir que la biblioteca sea un lugar de acción cultural y social, aunque la tarea no resulte siempre placentera. Calamocha se lo merece.
            Por lo anteriormente expuesto, la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro  ha concedido por unanimidad uno de sus premios Búho a Don Emilio Benedicto Gimeno. 

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María DOLORES TOLOSA
                                         por María Teresa Ezquerra
                   
     Desde hace bastante tiempo, y sobre todo en este siglo XXI, la literatura infantil y juvenil tiene una gran rival: la tecnología. Televisión, ordenadores, móviles y cualquier otro artilugio moderno, atraen a todo el mundo, y  especialmente a la infancia y a la juventud. Aprenden rápidamente a manejar todos aparatos y a jugar con ellos. Les divierte sobremanera y abstraídos en  su manejo practicando toda clase de juegos,  aunque estén solos,  se les pasa el tiempo sin apenas darse cuenta.  Los libros, por el contrario, los ven como algo obligatorio, de estudio y sabemos que hay una gran diferencia entre hacer una cosa por placer o por obligación. Por eso, escribir para niños no es tarea fácil y conseguir que un niño lea y disfrute con la lectura de un libro, es un verdadero éxito.
    María Dolores Tolosa  sabe perfectamente cómo hacerlo. Sin despreciar la tecnología puesto que, indudablemente,  es útil para todos,   consigue que un niño no se aburra con  un libro entre las manos, se sienta feliz deleitándose con su lectura y lo saboree hasta la última palabra.  Incluso, la obligación llega a convertirla en placer.
     Su  profesión, maestra, con muchos años de experiencia y además madre y abuela  la convierten en una perfecta conocedora  del mundo infantil.  En los comienzos de su carrera  ejerció durante unos años  en diversos pueblos de nuestra provincia y en Manresa,   hasta llegar a  Zaragoza   en donde ha trabajado durante más de treinta años
- una buena parte de ellos como directora -  en el colegio “Tomás Alvira”.  Colegio que en el año 2007, al cumplir cien años de su apertura,  Mª Dolores Tolosa hace una recopilación del trabajo  que se ha realizado en él durante ese tiempo y saca a la luz un interesante  libro “Memorias de un joven centenario” editado  por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón.
      Ha coordinado tertulias literarias, encuentros con alumnos de otros colegios, ha impartido charlas, talleres de poesía y animación a la lectura y en los dos últimos años ha coordinado el Foro de Literatura infantil y juvenil de Aragón. Toda su vida profesional la ha pasado entre libros y niños por lo que no es de extrañar  que su  segunda vocación,  la de escritora y poeta, la dedique en gran parte a la literatura infantil y juvenil.  
     Desde que en 1998 publicó su primer libro de narrativa infantil “Nana Luna” no ha dejado de escribir para ese público al que adora. Ha escrito  relatos y poemas,  con títulos como “Frente al Espejo”; “La rebelión de los niños verdes”; “A media voz”;
“Caruso”. También ha escrito una novela juvenil  “El vuelo de las cigüeñas”;  y cuentos y juegos para padres e hijos  con un título muy sugestivo: “Vivir en las nubes”  en donde,  de una forma muy simpática y atractiva estimula a todos, niños y adultos  (educadores y sobre todo a padres)  a que juntos compartan las historias y los juegos,  con  nuevas formas de expresión  y riqueza de vocabulario. Leer,  jugar y reír en familia,  beneficia a todos.  Para los padres es un relax de las tensiones de su trabajo, y para los niños un acercamiento mayor a los padres que, sin gritos ni regañinas que tanto les asustan,  aprenden a respetar todo: personas, animales, naturaleza y a apreciar la belleza que hay a nuestro alrededor. No falta la ternura, la generosidad y sobre todo el humor. Un libro que no debería faltar en ningún hogar y practicar sus ideas con frecuencia.
   Y hace unos meses, en Octubre  de 2011,  nos deleitó con la presentación de “Poemas para gente que crece” En la primera parte de este libro explica los métodos que ha ido desarrollando para hacer que sus alumnos (y  cuantas personas lo lean, sin importar la edad)  se interesen por la poesía, no sólo para leerla y comprenderla, sino también para  escribirla, enseñándoles a observar su entorno y a expresar sus sentimientos ante lo que ven, con las mejores y más bellas palabras. La segunda parte son unos preciosos poemas que, como todo lo que escribe, es para deleite y enriquecimiento cultural de niños y mayores.
    Jubilada de la enseñanza desde hace  tres años,  su labor  de  escritora y poeta se ve favorecida, así como todas las demás actividades que hemos citado, al disponer de más tiempo. Sigue transmitiendo a todos sus conocimientos de forma imparable con gran entusiasmo y vitalidad y como ella dice, también sigue aprendiendo. Esperamos que  este entusiasmo lo conserve durante muchos años.
     Esta ejemplar  trayectoria profesional; este desvelo por la literatura, especialmente por la poesía; este amor por los libros volcado hacia los demás; esa responsabilidad para lograr una magnífica educación en los hombres y mujeres del mañana, no han pasado desapercibidos a la Asociación  Aragonesa de Amigos del Libro.  Y considerando que se merece más de un reconocimiento, el nuestro le llega con la entrega de este Búho.
     Que este humilde homenaje, María Dolores, sea un estímulo para continuar con esa  hermosa labor.



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BÚHO A LA LIBRERÍA ANTÍGONA
Por José Ángel MONTEAGUDO


Antígona ha simbolizado, desde Sófocles, a la heroína capaz de asumir los valores éticos más elevados y pagar por ello con su vida, reflejando la resistencia contra cualquier forma de tiranía. Aunque aclaratorio sería destacar que en las traducciones romances de la tragedia de Sófocles de Alamanni o Baïf, en el siglo XVI, toma simbolismo su adhesión a los valores familiares. Otros autores como Rotrou o Garnier a finales del s. XVI caen en la cristianización del mito, desembocando a principios del XIX en la épica de Ballanche respecto al mismo. Será ya en el s.XIX cuando Antígona inspirará la reflexión a diversos autores: la figura blasfema y violenta que realiza Hönderling en su obra o la contradicción entre valores morales de la ciudad (encarnados por Creonte como figura masculina) y los valores morales naturales (encarnados por Antígona como mujer) que expresa Hegel, serían algunos ejemplos.
Y serán dramaturgos como Jean Cocteau o Anouilh, en pleno siglo XX, los que idealizarán y convertirán a Antígona en el símbolo de la rebeldía y de la libertad anticonformista que enfrenta al individuo contra el poder absoluto (Cocteau a principios de siglo y Anouilh en plena Segunda Guerra Mundial durante la ocupación alemana dándole esa esencia del espíritu de la resistencia francesa ante los nazis). Y por ese camino ahondará Bertolt Bretch en su interpretación de la resistencia frente a la autoridad, así como el escritor alemán Hochhuth. Incluso Salvador Espriú se sirvió del mito para tratar el tema de nuestra guerra civil.

Pero viajemos de la Antígona mito a la Antígona real. La librería Antígona se hizo realidad en la Zaragoza de los ochenta, seguramente, nació así, símbolo no solo del trabajo y del amor por los libros y como faro de los lectores inquietos, sino con aire reflexivo en las lecturas que atesora en sus entrañas, acercando el conocimiento a sus lectores, y  confortando a cada tipo de lector con el tipo de libro que necesita, que busca o que desea. Así se lo planteó José Fernández (Pepe, Pepito para los íntimos y amigos de ese espacio plural) hace ya casi 25 años. De la Muriel (con el magisterio de sus queridos Alfonso Sánchez y Paisa Izuzquiza) ―y también recordando el de José Alcrudo de Pórtico― a su proyecto íntimo y personal en la calle Pedro Cerbuna 25, su librería Antígona, junto a su particular Antígona, Julia Millán. Sin red, pero con la seguridad que otorga el querer hacer lo que deseas, lo que anhelas, lo que persigues y quieres con todas tus fuerzas poniendo el alma en ese empeño.

Antígona, foco incesante de actividad cultural durante todos estos años anclada junto a otro foco de la sapiencia cultural llamado Universidad.
Anaqueles bien colmados, asumiendo el valor ético más elevado de las lecturas que nos ofrecen y reflejando esa resistencia titánica no solo contra la oscuridad de la estulticia sino también resistiendo contra la tiranía de los grandes tiburones mediáticos y las grandes superficies comerciales, frías y a veces despóticas respecto al débil. El ser de Antígona en estado puro. Un ser rebosante de calidad y calidez reflejado por algunas de las revistas especializadas más importantes del país así como por algunos prestigiosos escritores y bibliófilos.

Pero allí, en su ínsula particular abierta a todo lector, Julia y Pepito, Pepito y Julia, han alimentado nuestros ávidos cuerpos literarios, nuestras ansías de crecer como personas con el hábito de las buenas lecturas y de creer, de verdad, que existen muchas de ellas, con valor y con criterio, esperándonos para confortarnos. Siempre reflexionando, siempre dispuestos a recomendarnos la lectura ideal para cada momento, para cada persona, obsesionados con la labor bien hecha, con el trabajo elaborado, con la relación cordial y directa, con la certeza de saber que los libreros son profesionales, gente culta que ama a sus lectores y en muchas de las ocasiones nos miman con sus recomendaciones, personas afables y ante ―y sobre― todo, buenas personas. Así son Pepito y Julia.

Y a sus espaldas culturales muchas presentaciones de libros, y multitud de autores y gentes de la literatura que apoyan ese ser cultural Antigónico, de agitación cultural viva y de resistencia cultural inmensa e intensa ante las lecturas establecidas. Siempre me ha encantado la imagen de ese enorme escaparate, cual proa de galeón abriéndose paso al mar de nuestras inquietudes literarias, proa repleta de libros distintos, sorprendentes, pero en todos los casos novedosos y necesarios.

Antígona late con fuerza, sus anaqueles palpitan para darnos vida a los visitantes y clientes que hasta allí nos acercamos. 24 años de pálpitos son pocos porque nos esperan muchos más y así lo esperamos todos. Seguirán caminando Antígona, y Pepito, y Julia, y ahora su Búho, su más que merecido “Búho” por su trayectoria durante todos estos años. Solo me queda recordar aquello del arriero de la popular ranchera  de José Alfredo Jiménez; “que no hay que llegar primero sino que hay que saber llegar”. Antígona no solo ha llegado sino que siempre ha estado, y siempre ha sabido estar. Enhorabuena por este merecido premio BÚHO.


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PRESENTACIÓN DE ÁNGEL GUINDA
EN LA ENTREGA DE LOS PREMIOS BÚHO 2012

por Emilio Quintanilla Buey

Tengo la satisfacción de presentar en este acto a mi querido amigo y brillante poeta Ángel Guinda. Una presentación que podría parecer en principio innecesaria. ¿Quién no conoce a Ángel Guinda y quién no ha leído al menos parte de su obra? Pero la entrega de los Premios Búho requiere unas palabras previas que hagan referencia a los méritos del galardonado. Y en ese sentido, en subrayar los merecimientos de Ángel Guinda para que hoy le hagamos entrega de un Búho, lo tengo ciertamente fácil.

Comenzaré por decir, aun a riesgo de no ser bien interpretado, que hoy premiamos aquí a un “maldito romántico”, o más exactamente a un “romántico maldito”, dando a ambos adjetivos el sentido que les atribuyen los respectivos movimientos culturales de donde arrancan: “romanticismo” y “malditismo”, aunque en ocasiones se hayan presentado como conceptos antagónicos.

¿Por qué romanticismo?

En primer lugar porque la chispa que originó el incendio del despertar lírico de Ángel Guinda (él nos lo ha dicho muchas veces) fue la contemplación de una estilizada escultura que hoy todavía puede verse al comienzo del Paseo de la Constitución, donde dos enamorados se guarecen de la lluvia bajo un paraguas. Fue, por tanto, un despertar poético tan sentimental, tan generoso, tan soñador, tan romántico en definitiva como el que pudieron experimentar Novalis, Goethe, Walt Wittman, Yeats o Bécquer.

Y en segundo lugar porque las raíces del romanticismo están siempre alimentadas por un sustrato idealista, por un afán de evasión de la realidad, por una rebeldía y hasta por un impulso revolucionario. Y aquí es donde empezamos ya a reconocer con nitidez a nuestro Ángel Guinda de hace treinta y tantos o cuarenta años, cuando en el poema “Esto escuchó un joven” de su primer libro Vida ávida: nos habla de un buscador de estrellas en un pozo de cieno, o en los versos introspectivos de  “El viaje interior” que encontramos en su poemario Conocimiento del medio. Ahí late lo que los alemanes definieron como esencia del romanticismo: Sturm und Leidenschaft (tempestad y pasión). En Ángel Guinda, aunque a primera vista no lo percibamos, habita un romántico irredento, probablemente sin que él sea consciente de ello. Tal vez, incluso, a su pesar.

¿Y por qué malditismo?

Pues porque conozco pocos poetas españoles donde concurran prácticamente todas las circunstancias vitales que se dieron en los poetas denominados malditos: Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé o el mismo Verlaine, que acuño el término, por referirme solo a poetas franceses.

La vida bohemia y desordenada, el rechazo a determinados convencionalismos sociales, las correrías nocturnas que le llevan, en uno de los versos de Vida ávida, a “hacer de su corazón una taberna abierta día y noche” o a “abrazar la noche en llamas hasta el amanecer” (estoy citando alguno de los versos de Ángel Guinda), el mensaje audaz y provocativo que en muchos casos sabe transmitirnos en unos poemas geniales, los manifiestos, la poesía denuncia, combativa, violenta incluso, y unos años jóvenes no exentos de arriesgados excesos (quiero recordar aquí su desgarrado poema “LSD”)… todo eso ha ido configurando una personalidad templada en la fragua de los escarmientos, de los desengaños y de los serios avisos por parte de su organismo, donde en alguna ocasión se han encendido luces rojas de alarma. Malditismo puro y duro, tanto por similitud de estilo como por actitud ante la vida.

Hoy Ángel Guinda es un poeta instalado en la moderación y en el sosiego, pero con ese bagaje espiritual de Sturm und Leidenschaft, de tempestad y pasión, que conserva y cultiva, y con el que ha sido capaz de cuajar una obra poética bellísima plasmada en al menos 15 poemarios, además de en diversos manifiestos, aforismos, ensayos, críticas, traducciones... Una vida consagrada a la creación, que ha merecido reconocimientos en toda España y aun fuera de España y que justifica sobradamente el Premio de las Letras Aragonesas que le fue concedido el año pasado.

En uno de esos manifiestos a que me he referido, Ángel Guinda reivindica (y cito sus siete adjetivos) una poesía sencilla, clara, rotunda, directa, honda, intensa y grave. Así debe ser para él la poesía. Pues bien; basta con que nos adentremos en el disfrute de la lectura de su obra para que podamos comprobar que Guinda predica con el ejemplo, y que sus poemas, magistralmente construidos, son sencillos, claros, rotundos, directos, hondos, intensos y graves.

Hace unos días recibí un correo de Ángel Guinda donde me anunciaba su intención de apartarse durante una temporada de la actividad pública para abordar una etapa creativa más íntima y personal. Como, por otra parte, en la reciente presentación de su poemario Caja de lava el poeta nos dijo, bromeando sobre su lidia con las palabras, que quisiera ser el “José Tomás” de la poesía, esperemos que no imite a José Tomás en su larga e inexplicada ausencia. El diestro de Galapagar estuvo cinco años sin reaparecer. Ni tú, Ángel, ni quienes te admiramos, podríamos asumir una ausencia tan prolongada.

Agradezcamos a Ángel Guinda el placer que nos proporciona su  poesía, capaz de “sembrar flores de luz en los cerebros” como nos dice en “Taller de poesía” de su último libro publicado. Hoy, la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro quiere distinguir con uno de sus Premios Búho a este “romántico maldito” del siglo XXI. Felicidades, Ángel.

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TRANVÍA TEATRO  
por José Mª HERNÁNDEZ DE LA TORRE                        
       
   He aquí el tinglado de la antigua farsa; y de la nueva: del teatro de siempre. Hoy tenemos un búho Arlequín o Cyrano, Hamlet o Madre Coraje, Antígona o Don Juan, iluminado por las antañonas candilejas o por los modernos focos digitalizados, proyectando al auditorio su voz impostada, en parlamento de emotiva intensidad poética, dramatúrgica y dialéctica. Porque el teatro es escenografía y expresión corporal, mimo y acción, pero también, sobre todo, palabra: comedia o tragedia, drama realista o ensoñación alegórica, el arte de Talía, de los griegos a aquí, tiene su pilar más robusto en la literatura dramática. Es, pues, cosa de libros, tanto de libros como de espectáculo, así que los amigos del libro no podemos considerarlo ajeno.
    Como tampoco lo consideraron ajeno, sino muy propio, los jóvenes actores y actrices aragoneses recién titulados en Arte Dramático que en el otoño de 1987 decidieron unir sus esfuerzos para crear una compañía profesional de teatro, como empresa dedicada a dotar a la Comunidad Autónoma de una estructura estable de producción artística. Así nació Tranvía Teatro SL, que, cinco años después, se convirtió en Compañía Concertada con el Gobierno de Aragón. Tres más tarde, con ocho producciones ya y numerosas giras realizadas, sus responsables se empeñaron en conseguir un espacio escénico de exhibición y creación: fue el Teatro de la Estación que, tras un período de reformas de fuerte inversión económica, abrió sus puertas al público en 1996, con Tranvía Teatro -ya fuera del régimen concertado- como compañía titular, que allí estrena sus espectáculos. A partir del año 2000, las nuevas circunstancias aconsejan una separación parcial de ambas entidades: el Teatro de la Estación acoge compañías nacionales e internacionales, mientras que Tranvía Teatro, conservando su condición de Compañía Residente y la dirección artística de la sala -en la que realiza temporadas de uno o dos meses-, se centra en la producción de sus propios montajes y en la distribución de éstos a nivel regional, nacional e internacional.
   En 2012 Tranvía Teatro cumple sus bodas de plata, y en estos veinticinco años ha efectuado un total de 51 estrenos (40 de iniciativa propia y 11 por encargos expresos de instituciones públicas o privadas), realizando una media anual de 130 representaciones, llevadas a cabo por más de 200 profesionales, entre actores, técnicos y gestores. Actualmente, instalada en locales anexos al Teatro de la Estación -alquilados para oficinas, almacén y ensayos-, mantiene un equipo permanente de doce personas, e invita puntualmente a otros profesionales a participar en sus producciones y coproducciones; gracias a todo lo cual, la compañía puede sostener en repertorio sus espectáculos durante tres o más años y realizar al menos un centenar de funciones de cada uno, pero varios han superado las seiscientas, por todo el territorio español, y con una creciente internacionalización de su actividad artística, que ha recibido el aplauso de más de un millón de espectadores.
   Tres son las líneas maestras por las que discurre la producción de Tranvía Teatro: una, referida a la dramaturgia contemporánea, de cualquier nacionalidad; otra, dedicada al repertorio clásico universal; y la tercera, enfocada específicamente a dar a conocer al público juvenil los grandes textos de todas las épocas, en un elogiable programa de "Iniciación al Teatro". Además, desarrolla, desde hace varios años, una meritoria labor de formación artística y escénica, con cursos y talleres que se imparten en sus propias instalaciones y también en el Aula de Teatro de la Universidad, en la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza y en distintos centros docentes. A lo que hay que añadir la espléndida  organización, durante casi un decenio, de las lecturas populares del Tenorio de Zorrilla  (sobre las tablas del Teatro Principal en sus seis últimas ediciones).
    En el listado del más de medio centenar de montajes se encuentran los nombres de Shakespeare y Schiller, Lope y Calderón y Moreto, Goldoni y Marivaux, Valle-Inclán y Lorca, Machado y Muñoz Seca, Jardiel y Mihura, Kafka y Genet, Saint-Exúpery y Camus... y, entre los más actuales dramaturgos, Darío Fo, Fassbinder, Berger, Koltés, Onetti, Sanchís Sinisterra, Alfonso Vallejo, Manuel Puig, Ana Istarú o Santiago Gascón. Y no puede eludirse la aportación, como autor o adaptador de más de una docena de textos, de Rafael Campos, uno de los impulsores del proyecto y director de todos los espectáculos hasta el cambio de siglo (y esporádicamente de algunos posteriores). A partir de entonces se hace cargo de la dirección de la compañía y de casi todos sus montajes la que también fue joven promotora del proyecto y luego excelente actriz Cristina Yáñez, autora, además, de la selección, adaptación y ensamblaje de los textos que componen "El hospital de los podridos y otros entremeses para el siglo XXI", uno de los últimos estrenos, hasta ahora, de Tranvía Teatro, que puede disfrutarse en sesiones matinales para chicos y grandes. Al talento interpretativo de Cristina se unen su formación dramatúrgica, su acreditada aptitud como directora de escena y la capacidad organizativa para gestionar la empresa.
    En resumen, la permanencia de un cuarto de siglo, ya, manteniendo encendida la llama de las artes escénicas en Zaragoza, una valiosa aportación en el ámbito cultural aragonés y la selectiva calidad literaria de las obras programadas avalan la decisión de la Junta de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro de incorporar a la ilustre cofradía de los búhos  la compañía Tranvía Teatro, con los mejores augurios para una larga vida.
     Porque, distinguido público, ¡la función debe continuar!




PREMIOS BÚHO 2011

           -Librería ANÓNIMA (Huesca)
               -Editorial LUNWERG
                         -Pilar BES
              -Revista "LA OCA LOCA"
          -Juan DOMINGUEZ LASIERRA



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                                GLOSAS


PREMIO BÚHO 2011 A LA LIBRERÍA ANÓNIMA DE HUESCA



por José Ángel Monteagudo




            Las ciudades se iluminan con su historia y sus historias, con sus monumentos y con las maravillas naturales de su propio entorno.

Las ciudades se mueven y desarrollan con la actividad social, económica y cultural de sus gentes. Ambas aseveraciones dan vida a las ciudades. Huesca, la ciudad que alberga el motivo de esta glosa, lleva implícita esa vida.



De la mirada prepirenáica de la sierra de Guara a San Pedro el Viejo, del Casino a San Lorenzo, del monumento de las Pajaritas a la programación activa del Olimpia, de los danzantes al faro cultural de la librería Anónima, con su creciente significación en las nuevas actividades cotidianas de la ciudad oscense. Huesca vive, y se ilumina, y se mueve. Y quizá la “Anónima” sea uno de sus nuevos referentes, aportando su grano de arena insuflando nuevos ánimos y situando una y otra vez, con sus actos y trabajos, a la ciudad en ese mapa literario y cultural.



Cito esta referencia al faro cultural por la simbología del mismo. Faro que da vida, que guía a los navegantes perdidos ―quizá incluso a aquellos que surcan por el hastío―, literaria luz en la ruta a seguir dentro de ese mundo de los libros, y que traspasa el umbral de lo regional para mandar señales al ámbito nacional.  

La “Anónima” es ese puerto seguro, es la actividad de importantes referentes culturales, artistas y escritores de todos los niveles que presentan y exponen en sus estancias, y sobre todo lugar de visita obligada de las personalidades más importantes del panorama cultural: los lectores.

Lectores apasionados que disfrutan de sus modernas instalaciones en las que se respira bohemia e intelectualidad, lectores disfrutando a su vez de un ambiente familiar y de la permanente disposición de sus responsables que los miman, lectores que disfrutan con su particular galería de exposiciones abierta a las propuestas más imaginativas, y de dos plantas acogedoras repletas de libros, de novedades y de pequeñas joyas literarias.

Ellos, los lectores, son los visitantes del faro, los que disfrutan de su llamada y del espacio que representa. También pueden disfrutar de su faro virtual abierto al mundo, su fenomenal y trabajada página web que abarca desde las noticias y novedades hasta un genial museo de las “Aes”, en el que desde anónimos ―como no podía ser de otra manera― y artistas diversos van colaborando con sus creaciones aportando sus particulares formas de ver la letra “A”, así, el museo crece y se fortalece visualmente día a día.



Pero si importantes son los lectores, primordial, sin duda, son los habitantes del faro. Allí reside José María Aniés, Chema para todos los amigos que visitan su espacio, que cuida los anaqueles y esos espacios íntimos, que dignifica la palabra trabajo. Chema alimenta esa luz qua ya había llegado lejos consiguiendo el Premio “Librero cultural” 2009 que otorgan la Confederación española de Gremios y Asociaciones de Libreros junto con el Ministerio de Cultura. Ahora esa luz sigue alimentando nuevas perspectivas y sus destellos han llegado al Búho de nuestra Asociación Aragonesa de Amigos del Libro.



Chema trabaja también en equipo, bien acompañado en su estancia por Ana Mora y Marta Bosque, todos siguen acondicionando este particular faro para que siga llegando su resplandor a cualquier navegante ávido de cultura. Y tras su trabajo le queda tiempo para presidir la Asociación de libreros de Huesca, encargarse de la Feria del Libro y seguir apasionándose y mimando a sus libros y a sus lectores.  Si bienvenidos son los premios de cualquier índole, cuando son merecidos por aclamación de cuantos conocen la trayectoria y trabajo del premiado, satisfacen mucho más a todos. Y si bienvenido puede ser este Premio Búho para sus merecedores, bienvenida es para nosotros la presencia de la librería Anónima, ese faro cultural de las letras que continúa allí erguido en la calle Cabestany, en la antigua Bolskan ibérica,  emitiendo sus “Aes” luminosas:



Anónima, ambiente afable, aroma a albahaca.

Anónima, alma auténtica, amparo.

Anónima, amanecer, amigos,

 abnegación, audacia y aplauso.



Enhorabuena por este Premio Búho 2011.
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                  "La Ruta Xacobea. El Camino en Aragón", 
                           LUNWERG Editores
                 por José Mª Hernández de la Torre 


       Es conocido que la formación del Reino de Aragón y el apogeo de las peregrinaciones a Compostela son dos fenómenos históricos que no sólo coinciden cronológicamente, en los siglos XI y XII, sino que, además, están fuertemente entrelazados. Los primeros monarcas aragoneses, sobre todo Sancho Ramírez, abrieron sus dominios a las influencias de la Cristiandad europea y al paso de los nutridos contingentes de personas de toda procedencia y condición que se dirigían a venerar la tumba del Apóstol Santiago, o se instalaban como nuevos pobladores en las localidades que iban creciendo a lo largo de aquel itinerario. El  Camino sirvió para vertebrar el territorio de la naciente entidad política, para su incremento demográfico, para el renacimiento urbano y la recuperación del tráfico mercantil, y también para el intercambio de ideas, usos, tendencias culturales y modas artísticas; la reforma gregoriana, efectuada por los cluniacenses a impulsos del papado, se difundió por la Península desde San Juan de la Peña, y el estilo románico francés desde la catedral de Jaca, mientras el innovador Fuero otorgado a esta ciudad servía de modelo jurídico para los de numerosas villas de los reinos pamplonés, castellano y leonés. Los reyes y las órdenes monásticas protegieron, acondicionaron y fomentaron el Camino de Santiago, del que una de las grandes vías -la tolosana- cruzaba los Pirineos por el Somport, para reunirse con las demás, ya unificadas desde Ostabat, en la navarra Puente la Reina, y conformar en conjunto el llamado "camino francés".

    Se me disculpará este sintético exordio, que me sirve para afirmar rotundamente que el tramo aragonés de ese Camino tuvo la misma importancia que el navarro, que ambos están en idéntico plano, y ello sin necesidad de aludir a la preeminencia, tanto temporal como jurisdiccional, del monasterio y hospital de Santa Cristina. Pero tal incontrovertida evidencia histórica suele ser ignorada por quienes, fuera de Aragón, tratan el tema. Probablemente algún motivo para ese deconocimiento haya que buscarlo en el olvido por parte de los propios aragoneses hasta la nueva eclosión jacobea de estos últimos años, quizá porque la ruta medieval sólo afectaba a una pequeña porción del montañoso y poco poblado ángulo noroccidental de nuestra tierra, lejos de Zaragoza, a diferencia de lo que ocurre en la Comunidad Foral vecina, cruzada de norte a sur por el otro tramo confluyente, y con travesía de la misma capital, lo que ha hecho preservar mejor allí la memoria del paso de los peregrinos. Lo cierto es que buena parte de las publicaciones, no pocas cartografías y la generalidad de los medios de difusión, cuando se refieren al Camino de Santiago, lo mutilan dando por sentado que su trayecto en España empieza sólo en Roncesvalles.

     Por eso, sorprende muy gratamente que una editorial exterior y de tanto prestigio como Lunwerg, cuya sede principal está en Barcelona, haya dedicado al tema uno de sus hermosos volúmenes, con ocasión del  Año Santo Compostelano de 2010. Lo titula "La Ruta Xacobea. El Camino en Aragón", y su publicación se hizo efectiva por iniciativa y con el patrocinio y financiación de la Obra Social de Ibercaja. Tiene el mérito inicial de situar de nuevo el nombre de nuestra tierra en un mapa -el del Camino histórico de Santiago- del que nunca debería haber sido borrado.

    Pero tan loable designio no habría sido razón suficiente para el premio, si no se hubiera materializado en un producto de muy alta calidad, valioso por sí mismo y no sólo por la simpatía que su objeto nos suscita. Tenemos en las manos un bello ejemplar de libro, de gran formato y muy cuidada edición, que al paso de sus hojas combina armoniosamente el interés cierto de la lectura con un auténtico recreo para la vista.

 La obra se estructura básicamente en tres grandes apartados, dedicados, respectivamente, a la descripción histórico-geográfica "de los caminos de Aragón que van a Compostela", al "arte y arquitectura" en ellos y al "paisaje en el Camino". Feliciano Novoa Portela, José Luís Gutiérrez Robledo y Javier Fernández de Castro son los autores de los correspondientes textos, cuyo enfoque a un lector mayoritario, interesado pero no especializado, es perfectamente compatible con el rigor de la información, la exactitud de los datos y el adecuado sustrato documental, de manera que nada relevante falta en el contenido de aquellos capítulos, de bien medida extensión. Se presta en ellos, claro está, atención preferente a la ruta principal, la descrita hace casi nueve siglos por Aymeric Picaud en el Liber Sancti Iacobi del Codex Calixtinus, sin pasar por alto la referencia a los lugares que preceden y conducen a la travesía por el territorio aragonés, que no puede considerarse aislada del conjunto. Pero se alude también, en equilibrada proporción, a "los otros caminos de Aragón": los catalanes por Jaca y por Zaragoza, el camí de Sant Jaume del Ebro y los valencianos, todos los cuales completan la red viaria jacobea en nuestra tierra.

     El grueso material del tomo lo compone, sin embargo, el aspecto gráfico: se trata de un libro eminentemente visual. Casi centenar y medio de fotografías de extraordinaria calidad, la mayoría de gran tamaño y muchas a doble página, testimonian la enorme riqueza monumental y paisajística que el caminante encuentra a su alrededor, los rincones insólitos y los detalles artísticos que puede degustar. Responsable de la selección, Marc Llimargas i Casas es, además, autor de una buena parte de las vistas seleccionadas, entre cerca de treinta nombres de acreditados fotógrafos, algunos de los cuales -como Xurxo Lobato o Domi Mora- aportan también una significativa cantidad al magnífico conjunto, de cuyo diseño y maquetación se responsabiliza Bettina Benet.

       La traducción al inglés de la parte textual -The Way of St. James in Aragón-, debida a Peter Smith, unas espléndidas tablas cronológicas, elaboradas por Fernández de Castro, y una relación bibliográfica verdaderamente selecta redondean esta producción editorial, que ha merecido la atención de nuestro búho porque, como traspasando la impresionante portada románica del monasterio de Sigena, con sus catorce arquivoltas abocinadas, que abarca totalmente la sobrecubierta del libro, invita a entrar en la magia legendaria de la peregrinación jacobea y en el sugestivo conjunto de bellezas naturales, históricas, arquitectónicas e iconográficas del Camino de Santiago en Aragón.

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PILAR BES
Coordinadora de las Bibliotecas Públicas Municipales
por JOSÉ LUIS DE ARCE





Les presento a PILAR BES, natural de Quinto de Ebro, licenciada en Historia, bibliotecaria por oposición, funcionaria del Ayuntamiento de Zaragoza, donde desempeña el cargo de Coordinadora de las Bibliotecas Públicas Municipales de Zaragoza, que alcanzan ya la cifra de 24, logro al que no ha sido ajeno el empeño de nuestra premiada de hoy.



Es persona de trato amable, muy profesional en su trabajo, para el que está sobradamente preparada,  y se siente desde siempre atrapada por el mundo de las bibliotecas, institución que considera clave en el campo del desarrollo cultural y humano en general, así como puerta de acceso a la comprensión del mundo, a la convivencia y a la universalidad.



Es también, y sobre todo, según confiesa,  y así se aprecia en la conversación con ella,  una persona vocacional, entregada a su tarea, entusiasmada con sus proyectos y generosa con su tiempo cuando se trata de cualquier asunto que tenga que ver con los libros y la lectura;  y tiene, además, la gran ventaja de que cree en lo que está haciendo y le gusta lo que hace,  con lo que su trabajo se convierte en algo con lo que disfruta y de ahí esa sonrisa limpia que ilumina el rostro de Pilar.



Su vida profesional, desde aquéllos lejanos comienzos en la Biblioteca Santa Orosia ha estado siempre ligada al desarrollo, organización y equipamiento de la Bibliotecas; aunque ella ha ido siempre más allá,  ya que nunca ha abandonado los dos vectores que han sido las líneas maestras de su actividad, además de hacer las cosas bien: el fomento de la lectura y la potenciación de las secciones infantiles, por las que dice sentir una auténtica discriminación positiva.



Cumplir bien con su función es el deber del funcionario, pero hay quien, como Pilar, añade algo más a lo que podría plantearse como una labor más o menos rutinaria: se adelanta, propone, tiene iniciativas, lidera un equipo, empuja, atiende y no desfallece. Si ahí ponemos también un toque de humanidad, cariño, delicadeza, simpatía y buen humor, estamos ante algo cercano a la excelencia en el desempeño, aunque el velo de la modestia propio de las grandes personas, trate de ocultarlo.



Ahí tienen ustedes las guías del usuario, verdaderos manuales de introducción al buen uso de las bibliotecas; los recitales organizados con asociaciones y entidades diversas; las colecciones de marca-páginas, siempre aprovechadas para la divulgación cultural;  la cuidadosa atención al mundo de los niños y su estimulación hacia la lectura;  la edición de folletos temáticos;  las guías de lectura; la celebración del día del Libro, las sesiones de cuenta-cuentos… en fin, toda una brillante constelación de actividades que exceden, con mucho, la mera llevanza de una biblioteca del sector público. Todo un ejemplo, desde un Ayuntamiento que ha sabido superar los cambios políticos para consolidar la continuidad de un proyecto cultural que ha conseguido sumar voluntades políticas distintas y demandas ciudadanas. En este punto debemos felicitar doblemente al Ayuntamiento zaragozano por una trayectoria mantenida y por haber acertado plenamente en la persona capaz de llevarla a cabo.



Por todo ello, este premio no se da a una funcionaria que se limita a cumplir más o menos eficazmente su trabajo: se ha buscado poner de relieve ese valor añadido, no exigible, pero muy valioso,  que Pilar aporta a su trabajo, extralimitándose, en este caso para bien, en lo que sería el cumplimiento estricto y formal de sus obligaciones funcionariales y entendiendo que la función pública es, ante todo y sobre todo, un servicio a la sociedad en el que cada uno debe poner lo menor de sí mismo.



Pilar lo viene haciendo así, discreta y silenciosamente, desde hace mucho tiempo; es hora ya, por tanto, de que la rescatemos unas horas de entre sus libros y lectores y le ofrezcamos el reconocimiento que merece,  para lo que le entregamos hoy uno de los premios BÚHO de este año.

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BÚHO A LA REVISTA “LA OCA LOCA”
Por Ángel HERNÁNDEZ MOSTAJO

Ha sido una satisfacción para nosotros el conceder uno de los premios búho a la revista ‘La Oca Loca’, que publica el centro penitenciario de Daroca.

Comenzó a pensarse en ella en el año 2004. Javier Mesa, que coordina las actividades culturales, y cinco internos fueron los que dieron los primeros pasos, con la colaboración del periodista Luis J. García Bandrés. La idea inicial era tan modesta que pensaban publicarla en fotocopias y ver sobre la marcha si la idea cuajaba. Pero la gran ayuda de la Diputación Provincial de Zaragoza hizo que el número 1, de septiembre del 2005,  ya saliera impreso y en color.

Retrocedamos un momento. ¿Por qué eso de ‘La Oca Loca’? A primera vista, no parece un nombre muy adecuado para ese tipo de publicación. Como me explicaba Javier Mesa, cuando empezaron a darle vueltas a la idea de la revista, lógicamente, uno de los puntos primeros era pensar en el nombre. Y uno salió por allí que si La Oca; otro, con humor la redondeó añadiéndole lo de loca; un tercero, que si rimaba con Daroca; y alguien más remachó citando que en el escudo de la ciudad de los Corporales figuran seis ocas. ¿Motivo de esto último? La leyenda dice que estas con sus graznidos despertaron a los centinelas de la población cuando el Jerife de Cuenca cabalgaba con su ejército hacia Daroca con intención de apoderarse de ella. La ciudad agradeció así la ayuda de esas aves. Pero aún hay más. No olvidemos que en el juego de la oca existe la casilla 52. ¿Y qué se representa en ella? La cárcel. Está claro que la revista estaba predestinada a ser llamada así.

Y si el nombre de la revista rezuma humor no es por casualidad. Leamos el primer párrafo del editorial del primer número: “Querido compañero o compañera que ingenuamente has tomado estas páginas entre tus delicados dedos y te dispones a echar un vistazo a ver qué pasa. ¿Es que no tenías otra cosa que hacer? ¿Esperas tal vez emociones fuertes, palabras arrebatadoras, conocimientos arcanos? Pues vas listo. Este es un producto bajo en calorías, sin isoflavonas ni ácidos omega3. Un minúsculo entretenimiento a lo más. No se le pueden pedir guayabas al melonar”. Son listos, son listos los padres de la Oca Loca. El humor aquí no es un fin en sí mismo, ni puede serlo, sino el astuto ardid que con amenidad introduce al lector en cosas serias e importantes. Si la revista se nos cae de las manos por aburrida, ya da igual su contenido. Sí, hay chistes de Marianico el Corto, y crucigramas autodefinidos, y recetas de cocina y relatos con lenguaje taleguero (por cierto si la Real Academia recoge en su diccionario ‘talego’ en su acepción de ‘cárcel’, habrá que solicitar a tan docta institución que incluya también lo de ‘taleguero’, ‘lo relacionado con el talego’), pero todo esto nos conduce a los artículos que nos hablan de literatura, de ciencias, de economía, de arte, de historia, de viajes… Igual aparece Goya que lo hacen Mahoma, Isaac Newton o Elvis Presley (recordemos el rock de la cárcel). Y así cumple, en palabras del director del centro,  la contribución a la promoción de la cultura en el ámbito penitenciario como un elemento básico  en el objetivo de reinserción social. Ojo, no nos engañemos. No se olvidan en ningún momento de que es una publicación que se mueve en el ambiente carcelario y que sería un engaño pintar todo de color de rosa. Hay poemas conmovedores que solo pueden escribirlos los privados de libertad. También aparece la voz de los internos con preguntas al director de la prisión del tipo ¿Es cierto que después del desembolso de Navidad y fin de año nos van a ajustar el cinturón, alimenticiamente hablando? o ¿Cómo puede una psicóloga, asistente social y educador llevar la gestión y tratamiento de más de un centenar de internos por módulo?

Con lo dicho hasta ahora, podría llegarse a pensar que la Oca Loca es una revista hecha por los internos de Daroca para los internos de Daroca. Nada más lejos de la realidad. Os invito a que entréis en la página web que desde mayo del 2009 figura en internet. www.revistalaocaloca.com.

Lo primero que vemos es que son 36 los articulistas que, junto con los internos, han ido llenando y llenan las páginas de la Oca Loca. Son nombres, unos aragoneses y otros no, muy conocidos en los distintos campos culturales y que no dudan en colaborar desinteresadamente con la revista. Sería injusto citar aquí a solo algunos de ellos.

Lo que destaca es la intercomunicación que hay con un gran número de centros penitenciarios de toda España. Ya hay 16 centros colaboradores pertenecientes a 13 comunidades autónomas; entre ellos, como no podía ser menos, los de Zuera y Teruel. En una fecha no lejana, el objetivo es completar la red con las 17 comunidades. Y lo harán,  ya lo creo que lo harán. Les sobran entusiasmo y experiencia. No se les desvía la brújula y saben perfectamente a dónde apuntan. La Oca Loca está muy cuerda. Enhorabuena por el premio. Gracias



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 JUAN DOMÍNGUEZ LASIERRA
por Fernando Gracia Guía





     Quiero pedir prestado el título de la sección que nuestro premiado desarrolla desde hace años en las páginas del Heraldo de Aragón. Él la titula “en saco roto”, y como puede comprobar no ha caído en tal su ejecutoria para nuestra Asociación, pasando desde ahora a engrosar esa lista en la que desde hace años se encuentra su amada Ana María.



      La labor de nuestro premiado, JUAN DOMÍNGUEZ LASIERRA, no se reduce con ser mucha a los casi cuarenta años escribiendo en el Heraldo de Aragón, sino que abarca una amplia producción literaria que va desde sus estudios sobre la obra de autores como Jarnés, Gracián, García Mercadal, Mendizábal, López Rienda o Costa, por citar algunos, hasta sus recientes éxitos literarios sobre el Aragón legendario o ese “Chufla, chufla””, todo una brillante inmersión en las características de nuestra tierra.



      Desgranar en estas líneas todas y cada una de las producciones de la fértil pluma de nuestro premiado podría llegar a apabullar a la sala. A este humilde glosador la lectura del curriculo que tuvo a bien solicitar del premiado le ha producido tal impresión.



      De la lectura del mismo y de lo que se desprende de esos artículos de prensa en los que tan transparente se nos muestra, uno cree vislumbrar un enorme sentido de la curiosidad, la sensación de que todo le interesa a este hombre y la idea final de que casi todo entiende y sabe explicarlo en bellas líneas escritas con pluma ágil y clara.



       A lo mejor esa habilidad le viene de sus estudios de química, de la que es licenciado, por los que aprendió hábiles fórmulas, que luego aplicó a sus otros estudios, los de ciencias de la información y de los que finalmente acabó viviendo y yo diría también que disfrutando.



       Cuando leo sus crónicas confieso que me da algo de sana envidia, al saberle viajero en los sitios más impensables, donde sus inquisitivos ojos no pierden detalle y saben ver lo que otros a lo peor no veríamos. Como la que he sentido al saber que en su labor de periodista ha podido entrevistar a gentes como Salman Rusdhi, Cartier Bresson, Severo Ochoa, Sender o Dámaso Alonso. Casi nada…



        Aunque los papeles oficiales digan que está jubilado, afortunadamente para la cultura no lo está. De hecho su actividad literaria se ha hecho más visible en estos últimos años, y ahí están los libros que he mencionado antes y que le ha editado Delsan, otro de nuestros Búhos precedentes. Y no olvidaré su constante presencia en actos culturales bien presentando libros ajenos, dando conferencias –como la que impartió para nuestra Asociación hace unos meses-, participando en mesas redondas, simposios varios y siguiendo la labor de su querida Ana María en la magnífica revista Turia.



       Nuestra Asociación ha estimado en lo que vale la labor de este aragonés, que tanto ha hecho para difundir la obra de otros aragoneses y que ha sabido indagar en nuestra historia, nuestras costumbres, nuestros mitos y leyendas. Un hombre que va por la vida con una sonrisa puesta, afable, cordial y con los ojos bien abiertos para absorber todo lo que ve y saber luego contarlo con una hermosa prosa al alcance de todos los lectores, que ya son tantos que algunos de sus libros alcanzan puestos importantes en las listas de ventas.



        Por estas razones y porque sabemos que a Ana María también le habría hecho ilusión de haber podido acompañarnos, nuestra Asociación Aragonesa de Amigos del Libro le concede uno de sus búhos en la presente edición.